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Vuelta de Obligado - 20 de noviembre 1845

DIA DE LA SOBERANIA

 

VUELTA  DE  OBLIGADO

20 de Noviembre 1845

 

 

 

Desde que el Río de la Plata se constituyó en un Estado independiente en 1810, cesaron las relaciones comerciales con España, y Gran Bretaña se constituyó en la nación que ejercía un predominio incuestionable en el comercio de importación y exportación con el puerto de Buenos Aires. Por tal motivo, la comunidad de residentes británicos fue creciendo incesantemente.

 

En el siglo XIX, Gran Bretaña era la primera potencia mundial, tanto en el orden comercial como marítimo, consecuencia del desarrollo de la revolución industrial. En segundo lugar se encontraba Francia, pero a distancia considerable.

Ambas naciones ya estaban desarrollando sus respectivos imperios coloniales, aprovechando la decadencia de Portugal, España y Holanda.

 

A partir de la década de 1820, tanto Gran Bretaña como Francia estaban convencidas de las ventajas que ofrecía la política de libre comercio a escala mundial, de allí que se establecieran como objetivos prioritarios la conquista de mercados, como asimismo la apertura de lo ríos a la navegación internacional.

 

Gran Bretaña mantuvo sin interrupción su papel de principal comprador de los productos del Río de la Plata, cueros y carnes saladas, y de principal vendedor de artículos manufacturados. El comercio se efectuaba exclusivamente a través del puerto de Buenos Aires, ya fuera durante la existencia de autoridades nacionales (1810 a 1820) o de las autoridades provinciales a partir de 1820. Desde 1831 las Provincias del Río de la Plata se organizaron en una Confederación, cuyo Jefe Supremo era el gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas.

 

Por otra parte, desde la década de 1830, se había intensificado el comercio con el puerto de Montevideo, capital de la república oriental del Uruguay, aunque en una escala inferior a la de Buenos Aires. Tanto Francia como Gran Bretaña tenían intereses económicos en la Banda Oriental.

 

Pero desde 1838, la situación política en Uruguay era sumamente inestable debido a la guerra civil entre el partido blanco, dirigido por Manuel Oribe, y el partido colorado, acaudillado por Fructuoso Rivera. Los primeros eran apoyados por Rosas, y los segundos por Francia, Brasil y los emigrados argentinos.

 

Las derrotas de Rivera obligaron a los colorados a encerrarse en Montevideo, el que fue sitiado por el ejército de Oribe y bloqueado  por la flota argentina desde 1843.

 

Los intereses mercantiles de los comerciantes de Liverpool y Manchester reclamaron a Londres que se tomaran medidas para restablecer la paz en Uruguay a fin de normalizar el comercio con el puerto de Montevideo.

 

Lord Aberdeen, secretario del Foreign Office creyó oportuno llevar adelante una política intervencionista en el Río de la Plata en conjunto con Francia, con una doble finalidad:

-      Pacificar la Banda Oriental pidiendo el retiro de las tropas argentinas que colaboraban con Oribe y el fin del bloqueo naval a Montevideo.

-      Abrir el río Paraná a los buques de bandera extranjera, a fin de incorporar los mercados del litoral rioplatense, comerciando directamente con los puertos de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Paraguay.

 

En realidad, no eran motivos totalmente justificados, porque Gran Bretaña ya tenía el dominio del comercio con Buenos Aires y Montevideo, y así lo entendían los británicos residentes en Buenos Aires, quienes mayoritariamente respaldaban a Rosas.

 

Aberdeen destacó en el río de la Plata como enviado del gobierno de Londres a William Gore Ouseley (1845) y designó comandante de las fuerzas navales del Atlántico sur al almirante Charles Hotham.

 

 

 

 

 

Si Ouseley agotara las instancias diplomáticas y considerara que era necesaria la fuerza, debía consultar con Hotham y con los franceses. Quedó claro que Gran Bretaña no tenía intención de efectuar operaciones en tierra.

 

Rosas respondió negativamente ante las dos peticiones de Ouseley. Este, de acuerdo con el comandante naval y con Francia, decidió pasar a la vía de los hechos.

El 2 agosto  1845, fuerzas navales anglo-francesas se apoderaron de la flota argentina que estaba sitiando Montevideo, declararon el bloqueo a Buenos Aires y desembarcaron en Martín García.

También consiguió que le enviasen desde Río de Janeiro a dos regimientos de infantería.

 

En octubre, la armada estaba preparada para forzar el paso hacia el norte por el río Paraná, con el propósito de escoltar una flota de más de cien barcos mercantes con destino a los puertos de Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes y la república del Paraguay.

No hubo una declaración formal de guerra.

 

Rosas había realizado preparativos para impedir el paso de los barcos. Despachó tropas para reforzar las guarniciones situadas a orillas del Paraná e hizo instalar lanchones armados para interceptar a las naves mercantes. Decidió defender el paso Tonelero, en la Vuelta de Obligado (a medio camino entre San Pedro y Ramallo), donde las barrancas son altas y el río tiene unos setecientos metros de ancho.

El lugar estaba bien elegido. Cuatro baterías estaban en posición en terreno ventajoso, en total veintidós piezas de artillería. Además se habían reunido efectivos de infantería y caballería, con un total de 3.500 soldados. También se habían ofrecido como voluntarios residentes británicos.

Para detener a la flota enemiga habían tendido tres pesadas cadenas a través del río, sostenidas por 24 barcazas. El comandante de la operación era el general Lucio Mansilla.

 

El 20 de noviembre, los aliados empezaron a combatir para abrirse camino. La batalla se transformó en una contienda directa entre los buques anglo-franceses y las baterías costeras. La exactitud del fuego naval estaba contrarrestada por el heroísmo de los defensores.

Por medio de patrullas de botes, los británicos lograron cortar las cadenas y los primeros barcos empezaron a pasar al otro lado, no sin sufrir severas averías y muchas bajas por el intenso fuego.

El paso siguiente consistía en destruir las baterías. El capitán Hotham desembarcó a las 17.45 con 180 marineros y 145 infantes ingleses y franceses que hicieron retirar al enemigo, retuvieron el terreno todo el día siguiente y desmantelaron las baterías.

Dejando un contingente desembarcado y dos navíos de guerra, la flota continuó aguas arriba.

 

 La expedición no encontró aliados ni mercados promisorios; las ventas fueron pobres y muchos comerciantes regresaron sin vender sus mercaderías. Compraron algunos productos tales como cueros, lana, sebo y tabaco.

Si bien la expedición demostró que Rosas no podía impedir el acceso al interior, puso también en evidencia que las provincias del Litoral  no respondían positivamente a la intervención extranjera y a la libre navegación.

 

Pero las naves no podían quedarse, sino que  debían regresar con la protección del convoy.

Partieron en mayo 1846, 110 naves, encontrándose con baterías en varios puntos, sobre todo en San Lorenzo, donde perdieron 4 barcos.

Debido a los magros resultados conseguidos, no hubo otro intento para abrir los ríos interiores a la navegación extranjera. Habrá que esperar hasta el año 1852, cuando Urquiza reemplazó a Rosas como máxima autoridad de la Confederación.

El bloqueo terrestre a Montevideo también prosiguió, aunque sin resultados, hasta que fue levantado también en 1852.

El bloqueo anglo-francés al puerto de Buenos Aires tampoco demostró ser efectivo.

En conclusión, se trató de dos hechos inconducentes que nada hicieron a favor de los intereses británicos en el Plata, y causaron una innecesaria irritación en Argentina, sin bien en ningún momento los residentes británicos fueron molestados.

 

En 1846 Aberdeen hizo saber a Ouseley que se había excedido en el cumplimiento de las instrucciones.

El bloqueo naval británico al puerto de Buenos Aires fue levantado en 1847. El representante inglés enviado por Londres, Henry Sourthern, firmó un tratado con Rosas por el cual las relaciones se “restaurarían a su anterior estado de buen entendimiento y cordialidad”. Gran Bretaña aceptó la condición de desocupar Martín García y devolver todos los barcos de guerra argentinos capturados.

Francia firmó el tratado de paz en 1850.



Por Gerardo Celemín

Vínculos externos  
  Fundación Destellos
www.fundestellos.org

Grupo de Investigaciones Estéticas
(Univ. Nacional de Mar del Plata, Argentina)
http://gie-argentina.weebly.com/

La Radio
www.laradio.org.ar

Páginas de Tango
www.abctango.com
www.todotango.com

Páginas de Edgardo y Steffi Berg sobre Fórmula 1 y sobre su proyecto educativo en inglés
http://edgardobergnewsbureau.weebly.com/
http://bowzine.weebly.com/
 
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